Nuestra historia
Se coló el amor, y aquí estamos.
Sarah y José se conocieron una tarde de verano en la que ninguno imaginaba que acababa de conocer al amor de su vida. Entre amigos, risas y buena mesa, y después de Sarah pasar el día en la playa, con el pelo alborotado, hicieron click hablando de un tema trascendental: las papas fritas del Ñaki. Sí, papas fritas.
La conversación quedó ahí y cada cual siguió su camino. Pero dos celestinos decidieron que aquella historia necesitaba un segundo intento.
Tiempo después, José invitó a Sarah a cenar. Ella, muy responsable, contestó que tenía demasiado trabajo. Él respondió con una lógica difícil de refutar: “You have to eat anyways.”
Y así, casi sin avisar, se coló el amor.
Uno bonito. De esos que Sarah había pedido tantas veces en sus oraciones. Un amor sin prisa, pero sin pausa. De conversaciones largas, risas y mucha sabrosura.
Y así también se encontraron dos mundos: el campo y la ciudad. José aprendió a hacer pasteles; Sarah ya casi puede decir que conoce Cupey.
Desde entonces, hemos seguido haciendo lo mismo que aquella primera tarde: sentarnos a la mesa, conversar, reírnos y elegirnos.
Ahora queremos hacerle un espacio en esa mesa a nuestra gente favorita para celebrar lo que viene.
con amor,